- profesionales biomédicos y estudiantes de ciencias de la salud
- especialistas de otros campos afines, como psicólogos, biólogos o químicos
- expertos en comunicación científica, redactores, traductores, periodistas, técnicos editoriales, correctores, etc.
Los datos
El ambicioso proyecto, que echó a andar el 20 de enero de 1998, cuenta con el patrocinio de la Fundación Mutua Madrileña y con la colaboración de la Fundación Ramón Areces. El director académico es el profesor Hipólito Durán, mientras que la coordinación técnica corre a cargo de Fernando A. Navarro. El proceso de producción editorial en papel se ha encomendado a la editorial Panamericana, a la vez que desde la Academia se trabaja en el desarrollo de plataformas de difusión electrónica. A pesar de su nombre, no se trata solo de un diccionario terminológico convencional, sino que, además de normalizar, pretende aglutinar y sistematizar todo lo relativo al lenguaje de la medicina en su sentido más amplio. En ese sentido, incluirá:
- sinónimos
- correspondencias terminológicas
- equivalentes en inglés
- observaciones lingüísticas y técnicas
- advertencias sobre usos incorrectos
- notas sobre pronunciación o escritura
La opinión
Sin ánimo de subestimar a nadie, lo mejor para mí es la presencia de Fernando Navarro en el equipo técnico. Su Diccionario crítico de dudas es a día de hoy el vademécum del traductor médico.
Los médicos tratan a pacientes, y los redactores y correctores tratamos los textos de los médicos. Para nosotros es importante toda iniciativa que tienda a poner un poquito de orden en este desbarajuste de barbarismos morfológicos, préstamos gramaticales, calcos léxicos y sintácticos, falsos amigos, anacolutos aberrantes y gerundios indigestos, etc., etc.; y es importante por tres razones:
- arrojará luz en nuestro quehacer diario
- servirá de autoridad de referencia ante autores reticentes
- ayudará a establecer dónde termina la globalización del conocimiento y dónde empieza la ignorancia, la adoración palurda al señorito inglés o, simplemente, la pereza.
A ver qué tal…


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